jueves, 12 de enero de 2012

No sé qué hacer con mi blog.

No, no lo pienso eliminar ni mucho menos. Tampoco hablo del aspecto, que por ahora me gusta tal cual (aunque sea muy verde y muy soso, aunque no tanto como otros).

La cuestión es que mi vena creativa está de capa caída y la pereza en alza, para variar, así que no actualizo demasiado. Podría escribir chorradas por aquí y así subiría la actividad, con un poco de suerte tendría alguna visitilla más que no fuera mía y la cosa seguiría adelante más o menos bien. Eso por un lado, por otro sería aniquilar la esencia principal que deseaba que tuviera este rinconcito virtual: ser un sitio donde aglomerar mis creaciones, algo artístico con algún toque reivindicativo o de ayuda de vez en cuando.

Con esta entrada ya incumplí levemente la norma: «Y así comenzó mi día»; pero a la vez que incumplía contando una anécdota, la redacté a mi manera, intentando que despertara la curiosidad y que la gente se riera (aunque fuera de mí, pero que riera al fin y al cabo).

Pues en estas me hallo, dudando porque blogs que hablan de las vidas de sus autores, sus quejas y sus “movidas” abundan (sobre todo de adolescentes, y no lo digo por nadie) y no quiero que el mío sea uno más de tantos, perdido en la gran red y sin despertar apenas interés, haciendo pensar a los nuevos visitantes que no tiene nada de especial al echarle una ojeada rápida como todos hacemos al entrar en un blog desconocido. No, no quiero que la gente lo vea con indiferencia. Quiero que se paren un ratito, que esbocen una sonrisa, que lean mis cuentos cortos, que critiquen la introducción de la historia que pretendo narrar, que esas personas sean críticas literarias aunque sea por una vez, aunque sea conmigo.

Pero claro, no hago historias ni escribo libros cual churrero se dedica a su labor, ¿me dedico a actualizar más a menudo contando chorradas? No lo sé. Ya veré qué hago. Sólo sé que escribir es un proyecto que no pienso dar de lado y que no escribo para mí, escribo porque alguien habrá a quien le gusten mis historias.

Pocas personas me conocen realmente, pero quienes lo hacen saben que lo poco que escribo o dibujo lo acabo destruyendo. A mí no me gusta, nunca me convence el resultado. Me ha costado años darme cuenta de que si hago algo de eso no debería ser para mí, porque yo ya lo tengo en la cabeza sea una historia o una imagen, no me hace falta verlo, no puedo reproducirlo a la perfección; debo dejarlo para que sean los demás los que lo juzguen y lo disfruten si les ha agradado. Me costó aún más tiempo animarme a ofrecerlo sin reservas, pensando que con que a una persona le gustara habría merecido la pena el pequeño esfuerzo.

Esta semana habrá un nuevo relato muy corto, distinto a los demás como cada uno de los anteriores, y seguiré meditando. Tomaré muy en cuenta las respuestas que me deis aquí si es que obtengo alguna, así que animo a todo el que lea esta entrada de mi humilde blog a que me diga lo que opina, aunque sea un troleo, cualquier cosa que no sea spam.

Un fuerte abrazo con mucho cariño.

Edit: Por problemas técnicos la historia se retrasará uno o dos días. Perdonen las disculpas.